Fue la peor noche de mi vida. Se sintió el estrépito sobre las baldosas del fondo de la casa. Una tras otras, caían  las personas desde el techo al patio. Ruidos infinitos, zapatos, metales, pesos; una mudanza por las tejas.

 Llamadas incesantes al 911;  sin novedad... Corridas, temor, luces encendidas desde el  frente. Espera, incesante espera  del auxilio que nunca llegó.

  Era la noche de los números. Todos dirían: era un martes 13. Sin embargo, fue un miércoles 14.

 Marisa E. Avogadr. Publicado en www.cuentosymas.com.ar , agosto de 2010