Ay!!! .... que bostezo, me estoy despertando. He dormido en una sábana blanca tan suavecita, de seda, que me hacía caricias.

           Abro un ojo, luego el otro. Mis ojos son color café, con un toque de vino tinto. Ni son marrones ni guindas. Son, sólo eso. Mi boca de igual color y mi nariz. Mi corazón está repleto de letras: vocales y consonantes. Una tras otra forman una frase.

           Y lo más lindo, es cuando llego hasta las manos de alguien, navegando en un corazón, una estrella, un arbolito, todos color de madre, color de tierra.

           Sí, porque soy un mensaje escondido en una hojita de papel blanco y terso. Un mensaje de amor que viaja en una galleta de la suerte. Y justo ahí, al partir el bocado antes de comerlas, alguna persona se llena de alegría. Lee el mensaje y sus ojos se iluminan. Me guardan juntito a su  corazón varios días. Les auguro amor, prosperidad, armonía.

           Con esas letras coloridas que forman mi cuerpo, me aprietan entre sus dedos, aguardando el momento en que se cumplan sus deseos.

Marisa E. Avogadro. Periodista - Escritora. Publicado en RazónArte, México, 2011. Disponible en www.razonypalabra.org.mx