Negro nocturno. Azabache. Bravío. Crines al viento y resoplidos. Lo miro a la distancia esbelto, trotando por el campo abierto. Verdes y ocres se pierden entre aromas a lavanda, tilos y recuerdos.

    Negro nocturno, de noche. Cuando sale a recorrer los pastizales a paso lento o al trote.

   Azabache, azabache también son sus ojos grandes, vivaces. Cada mirada es un gesto, una expresión de amor, un movimiento.

     Decidí acercármele con terrones de azúcar, que comió rápidamente y de nuevo sus ojos brillaron con un gracias dulce y salvaje, mezcla de miel y menta.

       Y volvió a correr al campo; desafiando el viento. Habitante silencioso de nuestros suelos. Tras él; cabalgan jinetes invisibles en caballos alados; los orígenes de nuestras tierras. Los caciques vigilando, a campo traviesa.

Marisa E. Avogadro. Periodista - Escritora. Del Libro: "Un viaje imaginario". ISBN 987-43-7602-3