El aire está tan calmo, que llego a escuchar hasta el movimiento de las pequeñas hojitas del árbol. Azul, azul intenso se ve el cielo; como una alfombra suave e interminable, con diminutas perlas blancas que tintinean, suspendidas en el aire. Miro hacia la tierra, estoy muy cerquita de la luna, que canta y juega con las estrelllas.

            Tiene que llegar la medianoche y estamos todos a la espera. Los latidos de nuestro corazón hacen que la luz que tenemos suba y baje. Estamos todas mirando a Belén, Tierra Santa en Jerusalén.

            Escucho campanitas, los ángeles están bajando a la tierra. La luna respira hondo y despacio esparce un suave aroma a jazmines mezclado con azahares y fresias Y yo y mis hermanas estrellas comenzamos a brillar más y más... En Belén ya nació el Niño y con él la luz de esperanza para la humanidad.

            Los Reyes Magos traen sus ofrendas y también los pastores del lugar. Cerremos lentamente nuestros ojos y casi como un susurro, pidamos a la estrellita de la esperanza, que hoy que nació Jesús, llene nuestros corazones de paz, amor y verdad.

* Marisa E. Avogadro. Colección Cuentoscomunicarte, Argentina.