El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que cuando asuma la presidencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), impulsará una instancia que defienda a los gobiernos de los abusos de la prensa, palabras que contaron con el apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez. En la Argentina también existen diferencias entre el Gobierno y los medios de comunicación, una situación inaceptable.

sábado, 30 de mayo de 2009

Las afirmaciones del presidente de Ecuador, Rafael Correa, relacionadas con la necesidad de conformar en el bloque de naciones latinoamericanas una instancia que “defienda a los gobiernos de los abusos de la prensa”, constituyen un severo llamado de atención, porque no se trata de una simple expresión de deseos, sino de la ratificación de actitudes que se van repitiendo y profundizando a medida que transcurre el tiempo.

Por el momento, esas expresiones son compartidas públicamente por su par de Venezuela, Hugo Chávez, pero preocupan también en la Argentina, donde la entidad que nuclea a los medios gráficos en el país, ha salido a denunciar que la libertad de prensa se ha deteriorado gravemente y denunció presiones y condicionamientos sobre los medios de comunicación.

Correa anticipó, en una conferencia de prensa, que cuando asuma la presidencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), hecho que se producirá en julio, planteará “formalmente” la creación de instancias que “defiendan a los ciudadanos y a los gobiernos legítimamente electos, de los abusos de la prensa”, a la vez que prometió sanear a su país de una prensa a la que calificó de “corrupta e instrumento de la oligarquía” y el principal enemigo del modelo socialista que él defiende.

Días antes, el mandatario había anunciado una drástica auditoría a las frecuencias otorgadas a las emisoras de radio y televisión, a las que acusa de abusos y corrupción, de desprestigiarlo con fines políticos y planteó nuevas leyes para castigar los “excesos”.

El planteo de Correa recibió el apoyo explícito del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien ha dado muestras de mantener un permanente conflicto con la prensa y de avanzar sobre ella. En los últimos días anunció, por ejemplo, que allanará todos los medios de comunicación (ya lo hizo con la residencia particular del titular del canal de televisión más importante), mientras por otra parte demoró durante varias horas el ingreso a ese país del periodista Alvaro Vargas Llosa, advirtiéndole que lo autorizarían pero con la advertencia estricta de “no hacer declaraciones políticas en el país, por ser un visitante extranjero y por lo tanto sin derecho a opinar”.

Otro tanto hizo con el escritor Mario Vargas Llosa, y por los mismos motivos. Una actitud que se contradice abiertamente con lo que realiza Hugo Chávez quien, especialmente en la Argentina, se dedica a hablar sobre nuestro país, sobre nuestra economía e inclusive sobre el gobierno y la oposición.

Son actitudes y decisiones que preocupan en la Argentina, en razón de que el Gobierno ha dado muestras de un evidente acercamiento al mandatario venezolano. Nuestra política exterior está comenzando a dejar de lado al Mercosur (en el que Brasil, integrante del mismo es una de las grandes potencias mundiales) para ampliar su adhesión a la Unasur, una iniciativa que está más teñida de un tinte “bolivariano”.

La Argentina ha mantenido una inusual red de convenios con Venezuela, ha promocionado la candidatura de Venezuela al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y hasta mantuvo un llamativo silencio -detrás de la afirmación de no intervención en decisiones políticas de otro país- cuando Hugo Chávez decidió estatizar tres empresas de capitales argentinos.

Y, en lo que hace estrictamente a los medios de comunicación, la propia Sociedad Interamericana de Prensa instó al Gobierno argentino a “cesar en la escalada de hostigamiento a la prensa y a ratificar su compromiso de plena vigencia de la libertad de expresión”, mientras la entidad que congrega a la mayoría de los diarios, periódicos y revistas del país dio a conocer un documento crítico sobre la situación que vive la prensa en la Argentina, denunciando inclusive “ciertos rasgos de autoritarismo”.

Creemos que, en lugar de impulsar políticas que busquen un encuadramiento con planteos como el venezolano o el ecuatoriano, el Gobierno argentino debería mirar con mayor atención lo que sucede en países vecinos, como Chile, Uruguay o Brasil.

Se trata de gobiernos de concepción política de izquierda (Michelle Bachelet es hija de un militar fusilado por el gobierno de Pinochet; Tabaré Vázquez fue un dirigente tupamaro y Lula Da Silva surgió del Partido Revolucionario de los Trabajadores), pero se han actualizado políticamente, sin dejar de lado sus convicciones y respetan a rajatabla los derechos de los habitantes, incluyendo en ello la fundamental libertad de expresión, aceptando las críticas y no avanzando sobre quienes representan la multiplicidad de voces de la sociedad civil.

FUENTE: http://www.losandes.com.ar/notas/2009/5/30/editorial-426901.asp