Vivimos en una sociedad interconectada, donde las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) ofrecen variadas posibilidades de trasmisión y generación de información, traspasando barreras geográficas y culturales y recorriendo el mundo en tiempos antes impensados. Esto trae aparejado su influencia en las estructuras sociales, ocupacionales, el comportamiento económico y las actividades diarias.
Inmersos en el ciberespacio, el medio de comunicación que surge de la interconexión mundial de los sistemas de datos, convivimos a diario en una sociedad real y una sociedad virtual, que se conduce a tiempos ó a destiempos, según desde la óptica desde la cual se la observe.
Pensar en autopistas donde circulan informaciones en cantidad infinita, es pensar también en cuáles son las posibilidades reales de acceder a dicha información, en un planeta globalizado. Por ello, mas allá de ubicarnos en la temática de Internet y sus características como herramienta telemática, deberíamos apreciarla como medio de comunicación y tener en cuenta qué sucede con la sociedad virtual en ella instalada y el escenario de las nuevas tecnologías.
Cambio y aceleración
Los tiempos que nos convocan están signados, a mi entender por la palabra cambio. La introducción de las NTIC, su influencia en el mercado laboral, profesional, económico, político, social, educativo, modifican la vida de las personas y también el desempeño de roles.
El cambio está siempre presente. Hablamos de plantearnos que venimos de procesos rodeados de certidumbres y ahora estamos en terrenos inciertos. Todo lo que era ya no es o cuando menos cambió. Se diluyeron las barreras geográficas y nos abrimos a un mundo donde las coordenadas de tiempo y espacio son diferentes. Los imaginarios sociales y comunicacionales también lo son.
En este entorno, el ciberespacio, el espacio donde la red de redes se expande, nos da el lugar físico para la presencia de la cultura de la web. Internet se mueve por pares de opuestos, generando por así decirlo una cultura de polaridades. Por ejemplo, una característica de Internet es su libertad, ya que todos los que lo desean pueden publicar sus ideas; pero al mismo tiempo se diseminan virus informáticos; remedios “milagrosos” para enfermedades probadamente incurables, se generan ciberdelitos y una larga lista.
Conjuntamente con la libertad en la red, se da el anonimato, porque no hace falta que las personas firmen lo que escriben ó bien pueden hacerlo con datos falsos. Este anonimato a su vez va en detrimento de la credibilidad, la confiabilidad de las fuentes de información y la producción de delitos.
De este modo, los elementos que caracterizan y constituyen por una parte las ventajas de la cibercultura, se transforman también en desventajas.
Internet está conformada por grupos que cambian constantemente, agregándose y quitándose personas y conformando un universo multicultural, sin fronteras de tiempo y espacio, interactivo y con un sentido de ubicuidad ( en todas partes al mismo tiempo).
Si la cultura, entendida desde el punto de vista antropológico, es toda acción del hombre sobre el mundo; se está perfilando con una nueva cultura, la cibercultura, dentro de la sociedad virtual.
Sociedad Virtual
Paralelamente a los planteos de la sociedad real se encuentran los de la sociedad virtual. Simultaneidad de tiempo y espacio, múltiple circulación de información, posibilidad de “emisores anónimos”. Ante ello, está la necesidad de establecer la confiabilidad de las fuentes informativas y comprender que se presentan hechos, imágenes y discursos reales; virtuales y también adulterados.
El ciberespacio interactúa entre dos coordenadas: tiempo real versus tiempo virtual y genera ciberconsumidores y ciberciudadanos; acceso desigual a las oportunidades cualquiera sean su índole, desde la esfera individual a la colectiva; desde las diferentes posibilidades geográficas de vida: ciudades - áreas urbano-marginales-; acceso a la educación, servicios asistenciales; desarrollo científico-tecnológico.
Hay grandes desequilibrios económicos, sociales y tecnológicos entre las regiones desarrolladas y las menos desarrolladas. A su vez, la infraestructura de las comunicaciones tiene relación directa con el desarrollo desigual. Si se comparan cifras, queda expuesta esta situación, por ejemplo: para Estados Unidos, con aproximadamente una población de 335 millones de personas, tiene una cantidad de usuarios de Internet de 232 millones, lo que significa que el 69,4% de su población accede a la red. Mientras que para países de Iberoamérica, como México y Argentina, los valores son los siguientes: México con una población de 104 millones de habitantes tiene 17 millones de usuarios, es decir un 16,4 % de la población y Argentina, con 37,5 millones de habitantes, tiene 7.5 millones de usuarios de la red, un 20% de su población total ( datos extraídos de www.exitoexportador.com).
El escenario de las nuevas tecnologías
En este aquí y ahora es donde nos situamos para hablar de Internet: el medio de comunicación del Nuevo Milenio. En las autopistas de la información, la arroba, el e-mail, el chat, los foros, las publicaciones electrónicas (on-line), la interactividad, la ubicuidad, el tiempo real y el virtual, son una manera más de comunicarnos.
En un mundo signado por las palabras: cambio y aceleración histórica, las incertidumbres se afianzan en el seno social tanto como las certezas. La comunicación en la red establece lazos invisibles de conexión en el ciberespacio: hipertextos, ubicuidad, multiculturalidad, simultaneidad. Conviven los opuestos en esta cibercultura, donde encontramos informaciones, bases de datos, literatura, ciencia, entretenimientos... Materiales verdaderos, falsos y como siempre, más allá de toda tecnología, será la presencia humana, la razón ética de las personas, las que marquen la diferencia; porque somos justamente los seres humanos, los que le damos el sentido y el empleo a estos medios y herramientas.
Como nos dice el origen de la palabra Internet: interconnected net, es decir, redes interconectadas, mediatizadoras tecnológicas de una nueva sociedad y una nueva manera de comunicarnos.
* Mtra. Marisa E. Avogadro. Publicado en Revista TI Veracruz, Veracruz, México, 2007.

Avogadro, Marisa, en colaboración (2008). Mediaciones tecnológicas: el entramado invisible del ciberespacio. En Mediaciones Sociales. Tomo 3. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. ISBN electrónico: 1989-0494
Avogadro, Marisa E. Un viaje Imaginario. Cuentos infantiles. Beta Impresiones, Argentina. ISBN 987-43-7602-3.

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