Cuentos Navideños
el 9 dic En: Cuentos Navideños - sin comentarios
CANASTA DE ESTRELLAS
Luis estaba muy entusiasmado. Corría de aquí para allá. Estaba preparando todo. Había caminado varios días en búsqueda de la canasta de mimbre grande, nueva, con olor a cañas recién cortadas, blanca verdosa y tejida como por manos de ángeles.
Tenía también un ramillete de jazmines blancos, perfumados, cuyo aroma se sentía desde la distancia y que colocó suavemente dentro de la canasta. Corrió hacia la casa y vino con sus manos pequeñas, cargadas con una tinaja de barro cocido llena de aceite e incienso para colocarlos junto a las flores.
El rostro de Luis estaba sonrosado de tanto andar. Era sólo un niño, de ojos color almendras, brillantes, que esta noche brillaban aún más de emoción. Había preparado todo para la Nochebuena.
La canasta la dejó sobre el césped mojado, a los pies de un antiguo pino, que grande y esbelto, parecía proteger a todos en la aldea esa noche. Diría que Luis le susurraba al oído palabras dulces, pidiendo que su deseo se hiciera realidad.
Llegó la medianoche. El reloj dio la hora y Luis mirando fijamente al cielo, volvió a pedir su deseo. De pronto, corrió una brisa suave y fresca, un perfume a inocencia inundó el lugar y se vieron como una a una caían estrellas en la canasta. El sueño del pequeño estaba cumplido. Cada una de esas estrellas traía: amor, ternura, esperanza, comprensión, paz, justicia; para que él las repartiera en la aldea. Jesús nacía en Belén y desde su pesebre, compartía con todos los seres humanos su mensaje, en cada una de las estrellas.
Mtra. Marisa E. Avogadro

Avogadro, Marisa, en colaboración (2008). Mediaciones tecnológicas: el entramado invisible del ciberespacio. En Mediaciones Sociales. Tomo 3. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. ISBN electrónico: 1989-0494
Avogadro, Marisa E. Un viaje Imaginario. Cuentos infantiles. Beta Impresiones, Argentina. ISBN 987-43-7602-3.

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