La red de redes ha irrumpido en los actos cotidianos de los seres humanos y ha cambiado la fisonomía de las relaciones de las personas, las ciudades, los conglomerados
urbanos, las actividades rurales y un largo etc.
Nuevas palabras se suman al quehacer cotidiano: somos cibernautas que navegamos a través del ciberespacio. Enviamos e-mails, mantenemos conversaciones por medio del chat, hacemos ciberllamadas, empleamos la banda ancha, estamos on-line, tenemos un site.
La temática del ciber no es actual, sino que desde aproximadamente 1950 se introdujo el concepto de cibernética, del griego cibernetes: gobierno, timonel y transcurrido el tiempo, ligados nuevamente a este vocablo - tecnología mediante -, navegan hoy por el ciberespacio, una gran cantidad de personas, sólo que hoy ha cambiado quién dirige y hacia dónde dicho timón. Ya Platón hace más de 2000 años hablaba del arte de pilotear las naves y decía que el piloto es el elemento fundamental de ese arte. De tal manera que pertenecer al cíber tendrá sus ventajas y su esfera de poder, si se lo relaciona a la etimología del vocablo que le dio origen.

Panorama actual

Dado ya un panorama general de la situación de las personas y de las NTIC en estos días; nos abocaremos a plantear las características que se presentan en torno al lenguaje empleado en la red. Comencemos por las cifras y diremos que: actualmente unos 1000 millones de usuarios conforman a Internet. De ellos, un 22% de los cibernautas mundiales se concentran en los Estados Unidos (226 millones aprox); la Argentina participa hoy con casi 7,5 millones (sólo un 15,4% del total de usuarios de América Latina). Se considera que la Argentina ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en cuanto a cantidad de usuarios, después de Brasil (que tiene 22. millones aprox.), a los que le siguen: Chile, Perú, Colombia y Venezuela (Fuente: ). El castellano es el cuarto idioma más usado en la red, luego del inglés, el japonés y el alemán. Los especialistas de la lengua afirman que la tendencia actual es la de grandes contingentes de personas hablando un número cada vez más reducido
de idiomas.
De las cifras expuestas se deduce el panorama que significa la cibermarginación, ya que es evidente la diferencia en cuanto al número de usuarios entre los países de América del Norte y del resto de América. A ello, se le van sumando diferentes circunstancias: si la mayoría de los usuarios pertenecen a países de lengua inglesa, evidentemente también será mayor la proporción de páginas web escritas en inglés. Aparece otro estadío de inequidades, ya que habrá que pensar en cuántas son las personas bilingües que podrán acceder a esos contenidos. Mas allá de que se cuente con traductores en línea, se sabe que en muchas ocasiones se van traduciendo palabra por palabra y que a veces no se entiende el sentido de la traducción, ya que no puede organizar gramaticalmente el texto como se debiera.
Analicemos por lo tanto si en países de economías deprimidas como la mayoría de los de Latinoamérica, que concentran tan sólo el 4% de los cibernautas mundiales, resultan fáciles y comprensibles todas las palabras que han llegado al castellano de la mano del idioma inglés, que no tienen traducción y que se emplean haciendo una mezcla de español e inglés para operar con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Que tenemos unos 1000 millones de usuarios mundiales interconectados, en una multiculturalidad de razas que no llega a ser tal en el campo idiomático. Que la palabra Internet ha sido aceptada por la Real Academia Española y la letra ñ no aparece en la web. Que hay tantas opiniones a favor como en contra de esta temática, de parte de los especialistas de la lengua.

Publicaciones y materiales

La diversidad de publicaciones que existen en Internet como también de personas que publican trabajos, dan variedad al estilo y el lenguaje para comunicar temas.
Las infinitas informaciones de que se dispone, deberían ser confiables, pertinentes y seguras y no siempre se reúnen estos requisitos. Por lo tanto, se requerirá de nuevos planteos para validar la confiabilidad de las fuentes. A ello se le suma el lenguaje y el estilo empleados para trasmitir los materiales, que reflejan y dejan traslucir los planteos culturales existentes.
Por una parte la inmediatez y el proceso de aceleración histórica al cual asistimos modifica los modos de expresión tanto escrita como verbal de las personas, el estilo que se le imprime a los mensajes, las reducciones que experimenta el lenguaje no en el camino de la simplicidad para aumentar la comprensión, sino en la reducción idiomática que se traduce en un elemento de incomprensión de los mensajes.
La cibercultura, una cultura de polaridades y opuestos, caracterizada por el anonimato, la multiplicidad de fuentes, el sentido de ubicuidad, por nombrar algunas de sus características; imprime a la difusión de los mensajes, su lenguaje y estilo propio.
Tenemos las ciberpublicaciones, los ciberciudadanos, el público electrónico; los periódicos y revistas electrónicos, pertenecientes a medios tradicionales que se imprimen en soporte papel; materiales publicados por universidades, profesionales independientes, asociaciones, comunidades virtuales, estudiantes; a los que se le suman los grupos anónimos, páginas personales, por citar algunos ejemplos.

El ciberlenguaje en tiempos de red

Desde el punto de vista del lenguaje y estilos empleados para difundir información, queda expresa la necesidad de contribuir al enriquecimiento idiomático, justamente aprovechando las posibilidades múltiples que nos ofrece la web. La web de las oportunidades, de los opuestos y el hipertexto, se presenta en la sociedad virtual con una cantidad de ventajas y desventajas.
Internet, el medio de comunicación del Nuevo Milenio, con emisores conocidos y anónimos, privados y públicos, con sus estilos y lenguajes propios, frente a un universo multicultural, ¿propende a una nueva Babel? ¿o se deberían arbitrar los medios para ir encontrando confiabilidad y certeza en las fuentes de información, por ejemplo; en la diversidad y cantidad infinita de la mismas?.
Queda el desafío de reescribir nuestra historia desde estos medios de comunicación actuales, en un marco ético de la profesión de periodistas digitales o electrónicos, en el mundo del cambio, de los nuevos roles, la sociedad virtual y la real. Nuevos lenguajes y estilos de expresión, conviviendo desde la diversidad.

Mtra. Marisa E. Avogadro. Publicado en el Diario LOS ANDES, Sección OPINION, página A12, viernes 12 de mayo de 2006, Mendoza, Argentina.